
Silencia el crítico interior: cómo dejar de disculparte por tu estilo
2 Tiempo mínimo de lectura

2 Tiempo mínimo de lectura
¿Te suena familiar este escenario?
Alguien te hace un cumplido: "¡Guau, me encanta ese vestido rojo brillante en ti!"
Y en lugar de simplemente decir "Gracias", respondes instintivamente: "¿Oh, esto? Sé que es un poco llamativo, pero estaba en oferta", o "¿En serio? Me preocupaba que mis brazos se vieran demasiado grandes".
¿Por qué hacemos esto? ¿Por qué sentimos la necesidad de disculparnos por ocupar espacio, por ser visibles o por simplemente usar algo que nos gusta?
Hoy, en el Día 35, abordamos el mayor obstáculo para un gran estilo: El Crítico Interior.
Esa voz en tu cabeza que te dice que "no puedes" usar rayas horizontales, o que las blusas sin mangas están "prohibidas", ¿de quién es esa voz? A menudo, no es tuya. Es una colección de reglas sociales anticuadas, titulares de revistas de hace diez años o un comentario fugaz que alguien hizo cuando eras más joven.
Reto: Cuando escuches esa crítica, pregúntate: "¿Es esto verdad? ¿O es solo un viejo miedo?"
Muchos de nosotros caemos en la trampa de justificar en exceso nuestras elecciones de moda. Justificamos usar ropa cómoda ("Solo estoy haciendo recados") o ropa atrevida ("Es una ocasión especial").
Verdad: No necesitas una razón para lucir bien. No necesitas una excusa para estar cómoda. Tu existencia es justificación suficiente.
Disculparte por tu estilo es una forma sutil de disculparte por tu cuerpo. Envía una señal a tu cerebro de que estás haciendo algo mal al ser vista.
Intentemos un nuevo hábito.
• Pensamiento antiguo: "Lo siento, sé que este vestido es un poco ajustado".
• Nuevo pensamiento: "Me encanta cómo este vestido abraza mis curvas".
• Respuesta a los cumplidos: Simplemente, "Gracias. Me siento genial con él".
La mejor manera de silenciar al crítico es demostrarle que está equivocado. ¿Hay alguna prenda en tu armario que ames pero que nunca uses porque una voz te dice: "¿Quién te crees que eres?"
Úsala hoy. Aunque solo sea por una hora en casa. Demuéstrale a esa voz que el mundo no se acaba cuando usas ese estampado atrevido. De hecho, el mundo se vuelve un poco más brillante.
Tu estilo es tu voz. No dejes que tu crítico interior la silencie. Corta las etiquetas mentales como cortamos las físicas ayer. Tienes permitido brillar, sin pedir disculpas.